Roberto Altamirano, oncólogo: “El 50% de las personas que llegan con cáncer cervicouterino avanzado, nunca se hizo un examen de control”
Además de la vacunación y detección temprana, el presidente de la Sociedad Chilena de Ginecología y Obstetricia plantea que la educación sexual desde la enseñanza básica es fundamental para prevenir una enfermedad que provoca causa la muerte de seiscientas mujeres al año, especialmente entre los 35 a 50 años.
Después del cáncer de mama y el colorrectal, el cáncer cervicouterino es la principal causa de muerte de las mujeres chilenas por este tipo de enfermedad, alrededor de seiscientas anualmente. Resultados que se podrían evitar mediante estrategias de vacunación y detección temprana. De eso sabe el ginecólogo oncólogo Roberto Altamirano del Hospital San Borja Arriarán, presidente de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología e integrante de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida.
–¿Por qué se mantiene alta la tasa de mortalidad de cáncer cervicouterino?
—Lamentablemente, dos mujeres mueren al día por cáncer del cuello uterino. Y una de las cosas que más duelen a todos los que nos dedicamos a la oncología es que son personas que están entre los 35 y los 50 años. Y en más del 50% de las familias tienen el rol de jefa de hogar. Entonces, estamos perdiendo oportunidades y estamos dejando muchas veces a familias sin esa madre, sin esa jefa de hogar. Lo bueno es que este es un cáncer que podemos prevenir.
Explica que en Chile “tenemos herramientas súperpotentes, como la vacuna, que ya está en el Programa Nacional de Inmunización y se les entrega a las niñas desde el año 2014 y a los niños desde el año 2019”. , y estamos por sobre el 90% de cobertura en la vacuna.
-¿La vacuna es la única herramienta de prevención?
-Desde 1990, contamos con un programa muy bueno de tamizaje o screening (una estrategia de prevención secundaria que se aplica en personas sanas, sin síntomas) para el cáncer cervical uterino. Además, esta enfermedad está incorporada al GES a partir de 2003. Tenemos tratamiento y oportunidades de tratamiento. ¿Dónde fallamos? El 50% de las personas que llegan con cáncer cervicouterino avanzado nunca se hizo ningún examen de control.
—¿Existe una diferencia territorial en el acceso a estos servicios?
—Ese es un gran problema. Existen diferencias entre las diferentes regiones de nuestro país. Chile es muy hermoso, pero muy extenso y muy centralizado. Tienes diferentes oportunidades si te da cáncer en Santiago o en Arica. Incluso, si te alejas solamente cien km de Santiago, sabes que el pronóstico va a ser diferente. También puede cambiar si estás en la salud privada o pública.
“Incluso -dice- si estás en la salud pública y te da alguna enfermedad en marzo, tu pronóstico puede ser mucho mejor que en noviembre, cuando los recursos ya están faltando. Entonces, sí, existen inequidades”.
—Una infección por VPH (virus del papiloma humano tras el cáncer cervicouterino), puede tardar cinco años en convertirse en una lesión precancerosa. ¿Qué tan confiable es un resultado negativo en el test de PCR?
—El virus persiste en el organismo cuando han pasado más de dos años. Cuando pasan sobre cinco años empieza a aumentar el riesgo. Como no es de la noche a la mañana, nos da tiempo para encontrar estas lesiones precancerosas. Ahora, ¿cuál es la gran gracia del examen PCR del virus del papiloma? Que este virus, cuando sale negativo, el riesgo de que tengas un cáncer de aquí a cinco años es de un 0,2, 0,3%, extremadamente bajo.
“Siempre les digo a las personas que me consultan que es más frecuente que tengamos algún problema por vivir en Santiago por el smog, el cortisol alto, que por el virus del papiloma. Esta es una luz de alerta que hay que estar vigilando, controlando, pero no para tener susto”, asegura.
—¿Qué barreras enfrentan las jóvenes universitarias para acceder a un diagnóstico oportuno?
—Lo que más falta es educación. Partiría con un programa de educación sexual bien ordenado y orientado, desde la educación básica. Por supuesto que tiene que haber educación sexual en la educación media y en las universidades. Hay algunos trabajos en que se les ha preguntado a profesionales de la salud si les han hecho algún curso de educación sexual durante la carrera, y la respuesta es no. Lo que más se requiere es educación.
Plantea que “la recomendación es usar algún método de protección, ya que existen muchas otras infecciones de transmisión sexual que es recomendable prevenir”. Añade que es importante “la educación en consultar y hacer responsable a cada persona de su salud, de saber si tiene la vacuna del virus papiloma al día, porque esa es la principal herramienta”.
-¿Cómo afecta a los hombres?
-Los cánceres que afectan al hombre por el virus del cáncer son muy pocos, entonces hay que enfocarse exclusivamente en las mujeres. ¿Qué es lo que yo haría en una campaña? Educar a toda la población, educar a los hombres y a las mujeres para que sea común que uno pueda preguntar: ¿tienes el examen al día?, ¿te hiciste la mamografía?, ¿te hiciste la PCR?
“De la misma manera que después a los hombres de más de 50 años les preguntas: ¿te hiciste el antígeno prostático?, ¿te estás controlando? O, de la misma forma, ¿te estás cuidando con lo que estás comiendo? Todo el enfoque y toda la educación que estamos haciendo tenemos que orientarla hacia la salud de la mujer”.
—¿El sobrepeso, la actividad física y otros factores del estilo de vida también inciden en la capacidad del organismo para defenderse del virus?
—La alimentación es una gran parte de nuestra sociedad. Muchas de nuestras acciones ocurren alrededor de una mesa cuando nos juntamos a celebrar, a conversar. Ahí una buena alimentación con fruta, verdura, legumbres, frutos secos, es superútil. Tenemos que ir dejando los embutidos y las carnes procesadas. Todo eso afecta nuestro microbiota intestinal y nuestro sistema inmunológico, incluso nuestro sistema neurológico.
Asegura que “cerca del 90% de la gente en Chile no realiza ningún tipo de actividad física y basta con 150 a 200 minutos de actividad física a la semana para que nuestro sistema inmunológico, nuestro sistema cardiovascular, mejore”. Agrega que “dormir siete a ocho horas diarias, disminuye el riesgo de obesidad, sobrepeso, diabetes y cánceres en un 50%”. Y advierte que “el tabaco, el alcohol y la marihuana también afectan nuestro sistema inmunológico”, además del estrés.
—¿Cree que Chile necesita fortalecer sus políticas públicas en prevención del cáncer, o el desafío es principalmente de implementación?
—Nunca nos vamos a quedar conformes, porque siempre queremos un poco más. El sistema de salud público en Chile es bueno cuando lo comparas con otros países, pero nosotros siempre vamos a querer mejorar y eso es algo muy bueno de las personas. ¿Nos falta? Sí, siempre nos va a faltar, pero hay que ser súpercriteriosos en que los recursos son escasos y las necesidades son infinitas. Si algo podemos hacer es más educación.
—¿Cuál es el impacto real de la alerta sanitaria oncológica implementada por el Gobierno sobre los tiempos de espera para el diagnóstico y tratamiento del cáncer cervicouterino?
—El tiempo siempre es importante para los tratamientos oncológicos, por lo tanto, el inicio, la derivación, siempre van a ser relevantes. El tiempo de los GES (Garantías explícitas en salud) es muy bueno. Sin embargo, es importante concentrarnos en las patologías oncológicas no GES, donde siempre podemos mejorar. Tenemos un sistema robusto, es importante agilizar algunos puntos que pueden ser considerados críticos.
