U. de Chile define mañana quién encabezará la Rectoría en el período 2026-2030

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U. de Chile define mañana quién encabezará la Rectoría en el período 2026-2030

Alejandra Mizala y Francisco Martínez disputan en segunda vuelta la sucesión de Rosa Devés, tras aventajar a los académicos Pablo Ruiz-Tagle y Sergio Lavandero. Doble Espacio les formuló cinco preguntas para conocer sus propuestas. Aquí lo que nos respondieron.

 
Alejandra Mizala Salces, candidata a rectora: “Mi sello será construir una Universidad de Chile más integrada, colaborativa y orientada al futuro”

Es economista de la Universidad de Chile,  Ph.D. en Economía por la Universidad de Berkeley, profesora titular de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas e investigadora del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la misma casa de estudios.

 

Con una trayectoria académica de 37 años en la Universidad de Chile, ha desarrollado una labor sostenida de investigación reconocida a nivel nacional e internacional. Cuenta con una amplia experiencia en la creación y gestión institucional, así como en el diseño y la evaluación de políticas públicas. Su quehacer académico y de gestión se articula en torno a un compromiso central con la equidad social, la igualdad de género y el fortalecimiento de la educación pública.

 

Entre julio de 2022 y marzo de 2026 se desempeñó como prorrectora de la Universidad de Chile

Gentileza Alejandra Mizala

—¿Cuál es el rol de la Universidad de Chile?

 

—La Universidad de Chile ha sido, desde su fundación, una institución fundamental en la construcción de la República y en el desarrollo científico, cultural, social y democrático del país. Su misión histórica ha sido poner el conocimiento al servicio de Chile, formando generaciones de profesionales, científicas y científicos, impulsando las artes, las humanidades y la investigación, y contribuyendo a las políticas e instituciones que han dado forma al país.

 

Ese compromiso sigue plenamente vigente, pero hoy enfrenta nuevos desafíos. En un contexto marcado por transformaciones tecnológicas, cambios demográficos, crisis ambientales y crecientes tensiones sociales y políticas, la Universidad de Chile tiene la responsabilidad de aportar conocimiento, pensamiento crítico y evidencia para ayudar a comprender estos cambios y orientar las decisiones colectivas.

 

La Universidad de Chile es una institución indispensable para el país porque forma personas, genera conocimiento de frontera, resguarda el patrimonio cultural, contribuye al debate democrático desde una perspectiva plural y produce evidencia confiable para enfrentar los grandes desafíos nacionales. Pero su rol no es solo interpretar su tiempo: también es contribuir a transformarlo, ampliando oportunidades, fortaleciendo la educación pública y promoviendo un desarrollo más justo, sostenible y democrático para Chile.

 

Gentileza uchile.cl

—¿Cuáles son los desafíos de la Universidad de Chile hoy?

 

—Enfrentamos desafíos de gran envergadura. Debemos consolidar el liderazgo académico, científico, artístico y cultural de la Universidad de Chile en un escenario cada vez más competitivo y de creciente escasez de recursos para la educación superior. A la vez, estamos llamados a anticipar y responder a transformaciones profundas, como el avance de la inteligencia artificial, la digitalización, los cambios demográficos y las nuevas configuraciones del trabajo, garantizando que nuestra formación continúe siendo pertinente, innovadora y de excelencia. 

 

También tenemos desafíos internos relevantes: continuar mejorando las condiciones de bienestar y convivencia de nuestra comunidad, fortalecer la articulación entre unidades académicas y enfrentar las restricciones que impone el marco regulatorio que afecta al sistema de universidades estatales. Asimismo, tenemos que diversificar nuestra matriz de financiamiento y ampliar las formas de colaboración con distintos actores de la sociedad.

 

Estoy convencida de que la mejor manera de enfrentar estos desafíos es fortalecer nuestras capacidades institucionales. Para responder a las demandas del presente y anticiparnos a las del futuro, necesitamos una Universidad de Chile sólida, moderna, innovadora y con visión estratégica, que continúe liderando el desarrollo científico, cultural y social del país. 

 

Gentileza Alejandra Mizala

—¿Cuál es el sello que pretende imprimir desde la rectoría?

 

—Espero encabezar una rectoría cercana, presente en las unidades académicas y conectada con la vida cotidiana de estudiantes, académicas/os y funcionarias/os.

 

Mi sello será construir una Universidad de Chile más integrada, colaborativa y orientada al futuro. Una universidad que articule de manera efectiva la docencia, la investigación, la creación y la extensión; que impulse trayectorias formativas flexibles, interdisciplinarias e internacionalizadas; y que fortalezca sus capacidades para generar conocimiento y contribuir al desarrollo del país.

 

Para ello, quiero impulsar una gestión con mejores herramientas tecnológicas, procesos más ágiles y mejores condiciones para el trabajo académico y el desarrollo de nuestra comunidad.

 

Mi convicción es que una comunidad fortalecida y una gestión eficaz son condiciones indispensables para cumplir mejor nuestra misión pública. Planteo una rectoría que combine visión estratégica, capacidad de ejecución y construcción colectiva, que ofrezca las condiciones para que se despliegue el enorme talento de nuestra comunidad.

 

En definitiva, quiero una Universidad de Chile que cuide a su gente, fortalezca su excelencia académica y siga liderando los debates que importan para el país.

 

Gentileza Alejandra Mizala

—¿Cuáles son sus principales propuestas?

 

—Mis propuestas buscan fortalecer las capacidades de la Universidad de Chile para proyectar con mayor fuerza su misión pública en un contexto de grandes transformaciones y crecientes restricciones.

 

Esto implica avanzar en cuatro prioridades. Primero, construir una universidad más articulada y eficiente, fortaleciendo la coordinación institucional, simplificando procesos y mejorando las condiciones para que académicas/os, estudiantes, funcionarias/os puedan desarrollar plenamente su trabajo.

 

Segundo, impulsar una formación más flexible, interdisciplinaria e internacionalizada, con trayectorias que articulen pregrado, postgrado y educación continua, y que preparen a nuestros estudiantes para los desafíos del futuro.

 

Tercero, fortalecer la investigación, la creación artística y la innovación, ampliando los apoyos institucionales, promoviendo la colaboración interdisciplinaria y aumentando el impacto de la Universidad en las políticas públicas, el desarrollo productivo, la cultura y los territorios.

 

Y cuarto, invertir en infraestructura, tecnología y bienestar universitario, reduciendo brechas entre unidades y fortaleciendo una comunidad basada en la colaboración, el respeto y la participación.

 

En síntesis, mi propuesta es una Universidad de Chile que, fiel a su tradición y excelencia, proyecte con decisión su aporte al país, amplíe su compromiso con lo público y consolide su lugar como referente académico en América Latina. Ese es el desafío que asumimos: una Universidad que no solo interpreta su tiempo, sino que contribuye a transformarlo.

 

Gentileza uchile.cl

—¿Cómo ve la relación entre la rectoría y las y los estudiantes?

 

—La Universidad de Chile es, ante todo, una comunidad plural, integrada por estudiantes, académicas/os, funcionarias/os. Su fortaleza radica precisamente en esa diversidad de trayectorias, disciplinas y generaciones, y en la capacidad de construir un proyecto común desde el respeto y la deliberación informada.

 

La relación entre la rectoría y las y los estudiantes debe basarse en la confianza, el respeto recíproco y la participación efectiva. Los estudiantes son una parte esencial de la vida universitaria y deben contar con espacios para comprender el contexto institucional, plantear sus demandas e incidir en las decisiones que les afectan.

 

Mi compromiso es mantener un diálogo permanente y un trabajo conjunto con las organizaciones estudiantiles, en particular con la FECh, valorando la existencia de un interlocutor legítimo, democrático y articulado. Ese diálogo debe traducirse en acuerdos concretos, con mecanismos claros de seguimiento y cumplimiento.

 

Gentileza uchile.cl

Creo que una buena convivencia universitaria se construye escuchando oportunamente las preocupaciones estudiantiles y abordando temas fundamentales como el bienestar, la salud mental, la convivencia, la calidad de la formación y las condiciones para el desarrollo de la vida universitaria.

 

Los desacuerdos y conflictos son parte de la vida universitaria, pero deben canalizarse mediante la participación democrática, el respeto mutuo y el cuidado de nuestra comunidad y de la Universidad. Por ello, no considero aceptables las tomas como mecanismo de acción. Cuando existen canales efectivos de diálogo, participación y cumplimiento de compromisos, es posible enfrentar las diferencias de manera constructiva sin recurrir a medidas que acaban afectando a la propia comunidad.

 

Esto es especialmente importante porque los costos de las paralizaciones prolongadas no se distribuyen de manera igualitaria. Muchas veces quienes más se ven afectados son estudiantes con menos redes de apoyo, mayores cargas familiares o laborales, o menos margen para absorber retrasos e incertidumbre. Mi aspiración es construir una relación de colaboración y confianza que permita anticipar los conflictos, alcanzar acuerdos y resguardar el desarrollo del proyecto universitario.

 

Gentileza Alejandra Mizala
Francisco Martínez Concha, candidato a rector: “Quiero impulsar una rectoría transformadora, estratégica y orientada al futuro”

Es ingeniero civil de la Universidad de Chile, profesor titular y actual decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas. Cuenta con una sólida trayectoria de liderazgo público y académico, y ha ocupado roles clave en el Ministerio de Educación como jefe de la Dirección de Educación Superior, donde estuvo a cargo de la reforma de educación superior, y como integrante del Consejo CONICYT y la Comisión Nacional de Acreditación.

 

En la Universidad de Chile ha sido vicerrector de Asuntos Económicos y Gestión Institucional, asesor de rectoría y director de departamento. Doctor por la Universidad de Leeds, es reconocido internacionalmente por sus aportes en planificación urbana, entre los que destacan el modelo MUSSA y su libro Microeconomic Modeling in Urban Science, con más de 14 mil ejemplares vendidos a nivel mundial. Además, ha desarrollado investigación en desigualdad enfocada en modelos para la equidad económica.

Gentileza de Francisco Martínez

—¿Cuál es el rol de la Universidad de Chile?

 

—La Universidad de Chile tiene una responsabilidad única en el país. No es solo una institución de educación superior: es una universidad pública, nacional y estatal, llamada a pensar Chile en sus grandes transformaciones y a contribuir activamente al desarrollo democrático, científico, cultural y social del país. Su rol es formar personas con excelencia académica y compromiso público, producir conocimiento relevante y ponerlo al servicio de la sociedad.

 

Hoy, además, la Universidad debe ser un espacio capaz de anticipar los cambios de época. Vivimos transformaciones aceleradas asociadas a la inteligencia artificial, la crisis climática, los cambios demográficos y las nuevas formas de producción de conocimiento. Frente a eso, la Universidad de Chile tiene que liderar la reflexión crítica y la construcción de soluciones interdisciplinarias, manteniendo siempre su vocación republicana y su compromiso con el bien común. 

 

Gentileza uchile.cl

—¿Cuáles son los desafíos de la Universidad de Chile hoy?

 

El principal desafío es transformar la Universidad para que pueda responder a la velocidad de los cambios del siglo XXI en línea con su identidad pública. Tenemos estructuras y formas de organización que fueron pensadas para otro momento histórico y que hoy dificultan la capacidad de adaptación, innovación y crecimiento institucional. Necesitamos una universidad más ágil, menos burocrática y con mayor autonomía efectiva para tomar decisiones estratégicas. 

 

Junto con ello, existe un desafío financiero muy importante. La sostenibilidad de la Universidad requiere fortalecer nuestras capacidades de crecimiento para sustentar y fortalecer la investigación, la transferencia tecnológica, la educación continua y la vinculación con el medio. Debemos generar nuevas oportunidades de desarrollo académico y aumentar nuestra capacidad de atraer estudiantes y talentos, manteniendo siempre los principios de equidad e inclusión que caracterizan a la Universidad de Chile

 

Otro desafío central es recuperar una conversación estratégica común sobre el futuro de la Universidad. Necesitamos fortalecer la colaboración entre facultades y también con otras instituciones, derribar fragmentaciones internas y construir una visión compartida que permita proyectar a la institución hacia las próximas décadas.

 

Gentileza de Francisco Martínez

—¿Cuál es el sello que pretende imprimir desde la rectoría?

 

—Quiero impulsar una rectoría transformadora, estratégica y orientada al futuro. Mi convicción es que la Universidad de Chile necesita entrar decididamente al siglo XXI, fortaleciendo su liderazgo intelectual y público, pero también modernizando sus formas de gestión y organización. 

 

El sello que quiero imprimir combina tres elementos: capacidad de transformación, sentido público y construcción de comunidad universitaria. Transformación para adaptarnos a los cambios tecnológicos, científicos y culturales; sentido público para seguir siendo una institución comprometida con el desarrollo del país; y comunidad, porque ninguna transformación será sostenible si no se construye escuchando y articulando las motivaciones de estudiantes, académicos/as y funcionarios/as.

 

También creo profundamente en una universidad que dialogue más entre disciplinas, que fomente la creatividad, la innovación y la transferencia de conocimiento, y que entienda los campus universitarios como espacios de encuentro, bienestar, cultura y vida democrática.

 

Gentileza de Francisco Martínez

—¿Cuáles son sus principales propuestas?

 

—Nuestras propuestas apuntan a una transformación estructural de la Universidad. Uno de los ejes centrales es avanzar hacia una institución más flexible y menos burocrática, capaz de responder más rápidamente a los desafíos contemporáneos. Eso implica desburocratizar, modernizar procesos, fortalecer capacidades de gestión y generar mayor autonomía institucional. 

 

Otro eje clave es el crecimiento. La Universidad necesita aumentar su capacidad de desarrollo académico, investigación, innovación y formación continua. Hemos planteado fortalecer la educación interdisciplinaria, impulsar nuevas carreras y programas, potenciar la transferencia tecnológica mediante una directa vinculación con sectores públicos y privados, y consolidar una gran estrategia de educación continua para responder a las nuevas necesidades de aprendizaje a lo largo de la vida. 

 

También proponemos revitalizar la vida universitaria y los campus, entendiendo que la experiencia formativa no ocurre únicamente en las salas de clases. Queremos campus más integrados, con mejores espacios comunes, más cultura, bienestar y convivencia. Avanzaremos también con decisión en igualdad de género y en inclusión, con políticas efectivas y responsabilidad en cumplir metas.

 

Finalmente, creemos que la Universidad debe reforzar su rol nacional. Eso significa una mayor vinculación con los problemas del país, más articulación con regiones y las universidades estatales, una defensa decidida de la investigación, creación y el conocimiento, y una participación activa en los debates públicos que definirán el futuro de Chile.

 

Gentileza uchile.cl

—¿Cómo ve la relación entre la rectoría y las y los estudiantes?

 

—La relación entre rectoría y estudiantes debe estar basada en el diálogo permanente, el respeto y la construcción de comunidad. Los estudiantes no son solamente usuarios del sistema universitario: son parte esencial de la vida intelectual, cultural y democrática de la Universidad de Chile.

 

Creo en una rectoría cercana, capaz de escuchar y de anticipar situaciones conflictivas, generando espacios reales de participación. Las movilizaciones y las demandas estudiantiles muchas veces expresan tensiones profundas de la sociedad y de la propia institución, y por eso deben abordarse desde el diálogo político y no únicamente desde una lógica administrativa.

 

Al mismo tiempo, tenemos el desafío de reconstruir confianza y fortalecer la experiencia universitaria cotidiana. Eso implica mejorar las condiciones de bienestar, salud mental, convivencia y vida en los campus, pero también ofrecer una formación pertinente para el mundo actual, donde los estudiantes puedan desarrollarse integralmente y sentirse parte activa de un proyecto colectivo con sentido público.

 

Gentileza de Francisco Martínez

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