Ignacio Herrera: entre fútbol profesional y la afamada Kings League

Ignacio Herrera

Ignacio Herrera: entre fútbol profesional y la afamada Kings League

Hace tres meses celebraba el regreso de Universidad de Concepción a Primera División y, paralelamente, brillaba como goleador en la Kings World Cup Nations 2026. Hoy, a sus 39 años, el futbolista le cuenta a Doble Espacio las decisiones que lo llevaron a dejar el deporte tradicional, disfrutando más de la paternidad y el hogar y dedicándose a un fútbol distinto de reglas propias.

El exfutbolista Ignacio Nacho Herrera (38) cerró su carrera profesional a fines de 2025, tras consolidar el ascenso de Universidad de Concepción a la Primera División. En el minuto 59, anotó su último gol de la temporada, asegurando el regreso de El Campanil. Además, tuvo un paso destacado por la Kings League, una innovadora liga de fútbol 7 organizada por el exjugador Gerard Piqué y el creador de contenido Ibai Llanos, que combina deporte, espectáculo, streamers y reglas diseñadas para la audiencia digital.

 

En la Kings World Cup Nations 2026, programa disputado en Brasil, Herrera fue uno de los goleadores del torneo. Su rendimiento lo instaló en el Top 3 —puesto compartido con el estadounidense Gabriel Costa— y su último tanto acercó a Chile al título, aunque finalmente el equipo terminó como subcampeón, tras perder 6-2 contra los dueños de casa.

 

En esta ocasión, en conversación con Doble Espacio, afirma que hoy vive con tranquilidad. Alejado del vértigo de la competencia, trabaja en la empresa familiar de seguros —un rubro que conoce desde pequeño— mientras empieza a delinear el lugar que quiere seguir ocupando en el fútbol.

 

Gentileza de Ignacio Herrera

Aprender a crecer distinto

Ignacio Herrera describe que su infancia estuvo marcada por el deporte. Estudió en el Athletic Study Center, un colegio no convencional orientado a atletas, donde se formaron figuras como el tenista Marcelo Ríos y la nadadora Kristel Köbrich. Salirse del sistema educativo tradicional fue una señal temprana de que su vida no seguiría un camino común: “Entendí el fútbol como una responsabilidad, no como un simple juego”, relata. 


“De chico fui muy bueno. Lo que se proyectaba en mi carrera era mucho mejor de lo que fue”, reflexiona, tras recordar su paso por las series juveniles de Universidad Católica, club en el que se formó hasta los 22 años, sin debutar en la máxima categoría.  

 

En ese último período en inferiores migró a dos equipos que definieron su vida itinerante de maneras distintas. A los 19 años, fichado por Rangers, en Talca, conoció la independencia y la soledad: sentía la distancia de su familia y la sensación de vivir en un ritmo distinto al de sus amigos. En cambio, su paso por el Real Betis, en España, le dejó amistades duraderas y la convicción de que el fútbol chileno podía competir más cerca de la élite de lo que parecía. “No podía estar en cumpleaños, funerales, matrimonios. Mi prioridad era luchar por este sueño de llegar a la élite deportiva”, dice.

 

Créditos fotográficos: Matias Quezada / @mquezada.foto

El mismo en cualquier idioma

Para Ignacio Herrera, vivir fuera de Chile no solo amplió su carrera profesional, sino que moldeó su forma de estar en el mundo. Según comenta, su estilo de vida nómade lo llevó a atravesar vivencias de las que no se arrepiente, que lo ayudaron a conocerse y a nutrir su personalidad. Recuerda especialmente su primer salto internacional en 2016, cuando llegó al equipo Irtysh Pavlodar en Kazajistán, debido al intercambio cultural dentro del plantel.

 

El primer día que llegué a Antalya, en Turquía, saludé a mi compañero de pieza. Era Djiby Fall, un jugador senegalés. Como a las tres de la mañana, yo con jet lag, miré para el lado y estaba él sobre una alfombra, rezando con un traje mirando hacia La Meca. Me asusté al principio, pero ahí entendí que los musulmanes rezan varias veces al día”, rememora.

 

A partir de esa experiencia, Herrera adoptó una mentalidad central: la única manera de integrarse era adaptarse. Luego, pasó por los equipos de Neftchi PFK, en Azerbaiyán en la temporada del 2017, para después migrar al Seoul E-Land, de Corea del Sur en 2018.


Pero no todos los destinos se sintieron igual. En Azerbaiyán llegó a sentirse cómodo, incluso local. En Corea del Sur, en cambio, su capacidad de adaptación se puso a prueba: “andaba muy de visita”, reconoce. Debido a la barrera idiomática y cultural, allí comprendió que la carrera del futbolista también implica aprender a convivir con la soledad: “Te cuestionas cosas y te ves obligado a hablar contigo mismo”, explica. Aun así, recuerda su trayectoria deportiva con una sonrisa amplia, marcada por el esfuerzo y el agradecimiento.

Gentileza de Igancio Herrera

Vivir sin presión

Luego de su aventura internacional, Ignacio regresa a Chile en 2019 tras ser repatriado por el Club Deportivo Palestino. Su estadía en el país fue breve, ya que en 2021 recibe el llamado del fútbol ecuatoriano y ese mismo año, da el salto al FC Lamezia Terme en Italia. Siempre destacando en la posición de delantero.

 

En 2022, Herrera retorna definitivamente a la cancha nacional de la mano de Athletic Club Barnechea, donde permanece hasta poner fin a su carrera profesional en 2025, tras consagrar a Universidad de Concepción como campeón de la Liga de Ascenso Caixun. “Terminar así fue perfecto para mí”, sostiene.

 

Para alguien formado en la lógica del deporte profesional, entrar a la Kings League, un programa donde conviven el espectáculo, el humor y el fútbol fue un cambio importante. Herrera se muestra entusiasmado con la nueva modalidad de juego: aunque tuvo que aprender reglas distintas, disfrutó salirse del fútbol tradicional


“Hoy mi prioridad es mi hija Gracia”, explica. Para él, la paternidad resulta tan intensa y desafiante como el deporte profesional. Acostumbrado a perderse momentos importantes, ahora elige estar presente: “Disfruto cosas simples que antes no podía. Yo sabía que el fútbol se iba a acabar”, concluye.

Gentileza de Ignacio Herrera

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