Gustavo Gatica no ha dejado de sonreír
Esta mañana comenzaron los alegatos de clausura en el juicio contra Claudio Crespo, comandante (R) de Carabineros acusado de cegar al diputado electo por el distrito 8. El Ministerio Público pide doce años de presidio para el exuniformado. La campaña del hoy psicólogo, lejos de la figura de “símbolo” del estallido social —etiqueta que siempre lo ha incomodado— se basó en seguridad y salud mental, y lo convirtió en tercera mayoría nacional con más de 94 mil votos. Tanto el proceso judicial como la campaña parlamentaria pusieron a prueba su ánimo y fortaleza. El 8 de noviembre de 2019, Gatica perdió la visión, pero nunca la sonrisa que lo ha llevado a combatir estos seis años contra aquella adversidad.
Por Benjamín Celedón H.
El modesto auditorio se enciende con un aplauso cerrado. Son al menos cien las personas que se ponen de pie para celebrar su llegada, entre quienes estaban esperando y los que detuvieron en seco la conversación vecina para levantarse y aplaudir, con más ímpetu y ganas que con el resto de invitados. El jopo negro, la barba corta, el bastón y los lentes oscuros de sol caracterizan a la distancia a Gustavo Adolfo Gatica Villarroel, psicólogo de 28 años, recién electo diputado por el distrito 8 de la Región Metropolitana con más de 94 mil votos, como independiente en cupo del Partido Comunista (PC).
Es precisamente una actividad del PC, organizada para “valorar el reciente logro del doblaje parlamentario”, la que lo recibe en la sede de un comité local de Villa Portales, en Maipú. Dijo que no la primera vez que le ofrecieron ser candidato, para el primer proceso constitucional de 2021, y en esta elección —su debut electoral— le fue tan bien que logró arrastrar a otro diputado y salió tercera mayoría nacional. En la comuna que lo recibe sacó exactamente el 12,51% de los votos; es decir, uno de cada ocho maipucinos le dijo que sí. Apenas ingresa al recinto, un amplio salón con paredes blancas y techo de madera, con un escenario dispuesto para la celebración, se estira detrás de él la larga fila de pobladores y jóvenes que esperan para saludarlo.
“Hola, soy Gustavo, soy psicólogo y quiero ser diputado por este distrito”, era la línea al momento de hacer campaña. Pero pese a la popularidad que adquirió en el estallido social, cuando perdió la visión en ambos ojos por acción de un funcionario de Carabineros, el objetivo de la candidatura era alejarse del estereotipo de 2019. “Hay mucha gente que me quiere ubicar en un lugar como de ícono o de símbolo. Y a mí desde el primer minuto nunca me resultó cómodo. A mí me gustaría que quizás mucha gente que me conoce por lo que me pasó no se sienta convocada sólo por eso (…). Quiero mostrar cuáles son mis ideales, cuáles son mis propuestas”, dijo a La Tercera, el 1 de agosto, cuando anunció su intención de competir por un escaño al Congreso. Su propuesta programática se basó en dos grandes temáticas: salud mental y seguridad como un derecho.
A pesar de su poca experiencia en el área, Gustavo Gatica tiene una energía magnética que cambia el centro gravitacional de cada habitación en la que ingresa. Apenas pone pie en cada aula, auditorio o casa, todo comienza a girar en torno a él. Así lo vivió en la pasada Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa) el rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC), el teólogo Álvaro Ramis (52).
La tarde del sábado 22 de noviembre, la Estación Mapocho recibió un conversatorio por el aniversario 50 de la UAHC, que contemplaba a Gatica (psicólogo titulado de la casa de estudios) y Ramis como expositores. Y pese a que la charla era sobre la historia de la universidad, rápidamente se transformó en una suerte de entrevista al parlamentario electo y el rol de la academia en su incipiente carrera política.
Al respecto, Álvaro Ramis comenta que, a partir del estallido social, “él inicia una articulación social que buscaba la representación de los casos de víctimas de estallido en el espacio público” y que eso lo ha ido ampliando a más temáticas en torno a la candidatura. El rector agrega que, incluso si no hubiese sido electo, Gatica “ya está plenamente comprometido con la sociedad en una labor a partir de la profesión que estudió”.
“Gustavo, Gustavo, ahora es diputado”
En rigor, la decisión formal de competir la tomó el 31 de julio de este año, cuando envió una carta al Frente Amplio (FA) para disputar el distrito 8 con un cupo suyo, pero la idea comenzó a rondar en su cabeza desde mediados de junio, cuando subió a un taxi y el chofer lo reconoció. “Mi hija te admira mucho, tú deberías ser diputado”, le dijo el taxista.
“Pasó ese día y al otro día desperté en la mañana pensando en esto. Me quedó dando vueltas la idea y no me la podía sacar de la cabeza. Me dije ‘qué extraño, siempre me dicen esto’, gente en la calle o donde sea, y por primera vez me hacía sentido”, contó a La Tercera. Ahí comenzaron las gestiones: entabló conversaciones con el FA y el PC —los partidos políticos con los que sentía mayor afinidad política, explica— hasta que este último acogió su candidatura.
En la carta que envió al Frente Amplio, relató que había rechazado ofrecimientos previos “porque sentía que el interés por una eventual candidatura se basaba solo en lo que me tocó vivir durante el estallido social” y que actualmente “siento que mi recorrido vital —como activista, ciudadano comprometido y psicólogo— me permite aportar desde otro lugar, con una mirada más madura y compleja sobre el país que habitamos”.
Entonces vino la metamorfosis, un cambio que seguramente comenzó el mismo 8 de noviembre de 2019 en que quedó ciego, al verse súbitamente convertido en una figura pública; los jeans y poleras estampadas dieron paso a los pantalones de tela y camisas, con un lenguaje más cuidado, menos cachái y más hacer una política dialogante.
En todo caso, para la comediante Natalia Valdebenito (46), amiga de Gatica desde 2021, “la supuesta ‘fama’ no lo nubla ni un poco. Es más, siempre la ha usado para hacer valer su derecho a réplica dentro de tanta injusticia y negacionismo. Le creo que no quiere ser un símbolo, ¿de qué sirve si con eso no se hace nada útil? De nada. Él va siempre más lejos”.
Se conocieron en el programa “Música en resistencia”, que ella conducía y que debutó el viernes 12 de marzo de 2021. Sobre ese primer encuentro, Valdebenito dice que estuvo lleno de significado y que hicieron match de inmediato.
“Mi impresión fue la de ver un hombre sin ninguna gota de odio ni resentimiento, liviano, con ganas de reírse y echar la talla. Pese a que estaba nervioso y tal vez no compartió eso conmigo porque era nuestra primera vez”, dice la artista.
Pese a esto, comparte que cuando supo de su postulación al Congreso “tuve la aprensión normal de todos quienes lo queremos: que se mete en un mundo oscuro. La política tiene sus propios códigos”, confiesa.
Por su parte, la publicista Catalina Muñoz (39) se sumó a la campaña a inicios de agosto como encargada territorial, en un equipo completamente femenino. Ella, militante FA y con bagaje político en otras contiendas, dice que al conocerlo quedó “muy ilusionada de lo que podíamos hacer en campaña”, y describe a Gatica como “muy cercano, mateo y con una personalidad muy magnética”.
Con todo, la campaña partió cuesta arriba: el trabajo de Gatica como psicólogo en la Defensoría Penal de Estación Central limitó seriamente el tiempo y despliegue. Según cuenta Muñoz, Gatica pidió vacaciones recién el 20 de octubre, y volvió a trabajar al día siguiente de la elección. “Tuvimos como un mes de candidato”, relata.
Y pese a ser un aspirante amateur con una discapacidad que dificultó el trabajo en terreno, lo cierto es que el psicólogo ha demostrado —hasta ahora— ser un político bastante hábil. Muñoz recuerda que “percibía harta energía de él, le gusta harto. Se le da bien saludar, presentarse, conversar y escuchar”, lo que se mezcla con un discurso renovador, alejado del odio y con una profunda autocrítica a la izquierda.
“Parece que el pueblo al que decimos representar a veces ha escuchado otras voces de la política que le hacen más sentido. Pero nosotros tenemos las respuestas y venimos de esa clase popular. Solo tenemos que ir a convencerlos, ir a hablar con ellos, a conversar y traerlos para que vayan cambiando”, dijo Gatica en el encuentro del PC en Maipú.
A pesar del cansancio, el entonces candidato se mostraba abierto, receptivo, y siempre con un rictus risueño. “Él jamás dejó de sonreír. Yo nunca lo vi enloquecer”, dice Catalina Muñoz.
El 16 de noviembre, día de la elección, votó en la escuela Marcos Goycoolea Cortés de Colina —comuna donde nació y se crió—, mismo colegio donde su madre trabaja como parvularia, y a las nueve de la noche los resultados preliminares del Servicio Electoral (Servel) confirmaron los vaticinios de las encuestas.
94 mil 444 votos ratificaron a Gustavo Gatica como la primera mayoría del distrito 8.
El juicio a Claudio Crespo
Con todo, una incursión aún más difícil fue la que comenzó más de un año antes de la elección. Tras casi cinco años investigando, a las 9.02 del lunes 4 de noviembre de 2024, el cuarto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal (TOP) de Santiago dio inicio a la primera sesión del juicio contra el comandante (R) Claudio Crespo, de Carabineros, acusado de cegar a Gustavo Gatica en 2019. El Ministerio Público pide doce años de presidio para el exuniformado.
Según la investigación de la Fiscalía, que presentó 131 testigos y 577 documentos, de los doce perdigones que habría disparado Crespo esa tarde de viernes dos impactaron a Gatica —uno en cada lado—, lo que generó el estallido ocular de su ojo izquierdo y contusión ocular grave en el derecho. El teniente coronel (R) declaró rápidamente al día siguiente del comienzo del juicio.
Sobre el ánimo y disposición de Gatica, Natalia Valdebenito comenta que “tiene un sentido del humor gigante. Muy agudo y divertido. Pero si nos ponemos a hablar en serio siempre deja ver que no está contento por cómo se dan las cosas en término de justicia, respecto de su tema y el de los demás. Lo debe agobiar saber que sus compañeros (víctimas de trauma ocular) se han suicidado por no tener respuesta alguna a sus dolores y casos judiciales”.
Y agrega: “Por eso llama la atención que Gustavo no pierda la sonrisa. Podría ser un ser de odio, y da la impresión que él elige la luz siempre”.
El momento más álgido del proceso ocurrió en la jornada 164 del juicio oral, cuando fue el turno de Gatica de declarar. Pasadas las 09.16 del martes 12 de agosto de este año el psicólogo se instaló al frente del salón, en un escritorio dispuesto especialmente para él y acompañado de Viviana Nuñez, su pareja desde hace más de un año y jefa de gabinete en su campaña a diputado.
Ese día, con polerón negro y cuello de lana blanco, Gustavo Gatica se quebró frente al tribunal. Tras la primera parte del juicio, que duró una hora y 39 minutos, el psicólogo volvió a las 11.35 para continuar su relato. “Al principio fue también difícil (…) Me costaba sentir que no estaba a la altura de lo que la gente esperaba de mí. Sentía que la gente esperaba mucho de mí, que yo fuese fuerte o que pudiese… no sé como poder enfrentarme a esto”, comenzó narrando.
Y fue cuando recordó a su padre —que dos días antes del accidente de Gatica fue diagnosticado con cáncer— que entraron las lágrimas. “Tenía que poder demostrarle a mi papá que yo sí podía. Siento que quizás en ese espacio no pude elaborar pronto lo que a mí me estaba pasando. En ese afán de estar bien para los demás, no solo por mi familia, sino por la gente que depositaba cosas en mí…”, sollozó.
Pese al dolor, al día siguiente anunció oficialmente su candidatura al Parlamento.
“Yo creo que él va a trabajar duro. Que veremos la otra parte de Gustavo. La política. El hombre sensible y preparado. Con un sustento de amor importante de su familia y amigos que lo cuidan y quieren”, dice Natalia Valdebenito sobre su eventual legislatura.
Y, aunque no lo quiera, Gustavo Gatica sigue siendo un símbolo de ese malestar de 2019. Sobre su proceso judicial, dijo sentirse “muy confiado” del trabajo de la Fiscalía, y respaldó la institucionalidad a la que está próximo a pertenecer. “Encontré en algún momento que era mucho el tiempo, pero ahora, viéndolo en retrospectiva, me doy cuenta de que fue el tiempo necesario para llegar a las conclusiones que llegaron”, señaló en entrevista con El Mostrador.
Ya terminó la presentación de pruebas, y hoy comenzaron los alegatos de clausura. El 9 de enero el tribunal dictará la sentencia. “Este juicio no se trata solo de mí, sino que se volvió un juicio muy simbólico. Creo que también se trata sobre el Chile del futuro, donde esperemos que nunca más vuelva a ocurrir algo así”, dijo al citado medio.
Su irrupción en la política no solo obliga a reabrir el debate sobre las demandas del estallido social y la violencia policial; también ha empujado al Congreso a avanzar en medidas de accesibilidad universal, tal como ocurrió con la senadora Fabiola Campillai —también víctima de trauma ocular— en 2021.
“A pesar de que será muchas veces revictimizado, Gustavo será la sorpresa para quienes ven todo con el ojo de la conveniencia y el interés. No dudo de sus buenas intenciones ni de su cariño por su pueblo. Si él es la cara del estallido social, saca todas las chapas negativas que han querido imponer en contra de este movimiento voluntario y ciudadano. Él no es nada de lo malo que dicen del estallido social y al integrar ahora la institucionalidad por los medios democráticos lo demuestra con creces”, agrega Natalia Valdebenito.
Al momento de sufrir el trauma ocular que lo dejó ciego, el viernes 8 de noviembre de 2019, Gustavo Gatica tenía 21 años. Le dieron el alta después de 18 días internado, el 26 de noviembre, y el jueves 28 cumplió 22 años, en la completa oscuridad que recién descubría. Este cumpleaños, sin embargo, tuvo que asemejar otra cosa: ser la tercera mayoría nacional en las elecciones parlamentarias.
“Hoy cumplo 28 años y estoy contento. Ha sido un año intenso, pero muy satisfactorio. Estoy aún asimilando lo de la votación; siento una mezcla entre felicidad, orgullo y un profundo deseo de hacer las cosas bien. Me dieron una gran responsabilidad y quiero estar a la altura”, escribió ese día en sus redes sociales.
“En paralelo, el juicio ya está terminando. Es algo que esperé por muchos años y, al fin, podremos darle cierre”, concluyó, acompañado de una foto suya con sus típicos lentes de sol y sonriente. Con todo, el proceso judicial y esta nueva aventura electoral han puesto a prueba su fortaleza y resiliencia. Y, a pesar de todo, Gustavo Gatica no ha dejado de sonreír.
