La histórica e insostenible falta de alcantarillado en Lo Herrera
Cada mes los vecinos tienen que pagar más de cien mil pesos para que los camiones limpiafosas vengan a sus casas, mientras que aquellos sin dinero se ven forzados a convivir con las aguas servidas hasta que la lista de espera por el camión municipal llegue a socorrer. Hoy, hay niños del sector que sufren de gastroenteritis crónica, mientras que sus madres tienen las manos partidas por el uso diario de cloro. Así es como se vive en Lo Herrera, rodeada de aguas servidas en las calles.
Por Matías Tapia, Ignacia Gálvez y Lucas González
La localidad rural de Lo Herrera se ubica en la comuna de San Bernardo, en la zona sur de la Región Metropolitana. Fue creada a partir de una zona dedicada a la agricultura, con terrenos fértiles y extensos canales de agua. Se estableció luego de que el patrón cediera el terreno en la década de los sesenta. Hoy tiene una población estimada de 6.500 habitantes y está compuesta por tres villas principales. A pesar de ser una localidad establecida, desde su creación arrastra un problema con las aguas debido a la falta de alcantarillado del sector. La historia de la zona ha estado particularmente marcada por la dificultad de conseguir mejoras para los pobladores.
La trayectoria de la comunidad resalta por la lucha de los pobladores por una mejor calidad de vida. En febrero de 2025 se instaló el único semáforo de la localidad, en la intersección de Eliodoro Yáñez y El Barrancón, luego de nueve años de lucha, junto con la extensión del recorrido de la micro G07 hacía la villa La Estrella.
La presidenta de la Junta de Vecinos N°59, Sandra Mateluna, ha vivido toda su vida en el sector. Hoy, embarazada de su primer hijo, declara que el problema con el alcantarillado se ha vuelto una situación insostenible.
“Mi familia llegó aquí en el año 81´, vivíamos en una casa de 500m². En ese momento solucionamos el problema con la apertura de drenes y tapando los que se llenaban. Hoy, en un puro sitio hay tres o cuatro casas y ese sistema ya no funciona y no tenemos otra opción. La tierra ya no drena”, dice.
Cuando comenzó todo
Mateluna comenta que en el sector hay tres villas, donde dos carecen de alcantarillado. Una es en la que preside, Cooperativa Valle Lo Herrera, las otras son Ruiz-Tagle y La Estrella. Esta última, al ser la más nueva, posee una planta de procesamiento de aguas servidas. Sin embargo, las dos más antiguas, deben drenar las aguas grises casa por casa, lo que a veces cae en prácticas ilícitas, llevando a vecinos a ser multados y en casos particulares, arrestados.
La planta procesadora de La Estrella tenía una vida útil de cinco años y estaba destinada a 300 personas, sin embargo, hoy residen más de 900, por lo que existe una sobrecarga que, junto con la mala mantención, hace que el agua servida termine en la única plaza de la villa, donde hay juegos para niños que se pueden ver expuestos a enfermedades y patógenos desconocidos
Mateluna junto con Patricio Drago, periodista y fundador del medio local El amanecer de Lo Herrera, concuerdan que el problema nació en el año 2007 y está relacionado con el crecimiento demográfico en la zona. Cuando la solución de los pozos sépticos dejó de tener vigencia, se percataron que no había nadie que les prestara atención y decidieron pronunciarse. “En ese entonces el proyecto costaba 7 mil millones de pesos, hoy cuesta 25 mil millones y no ha habido ningún avance”, declara Mateluna.
En 2019, todos los que estaban a cargo de la junta de vecinos fundaron el movimiento “Alcantarillado para Lo Herrera”, creado para la tramitación del proyecto y lograr ser un intermediario entre la población, el municipio y las empresas adheridas.
Una vez que los pozos sépticos fueran cerrados, el agua limpia de acequias o canales fue reemplazada por aguas servidas. Antes, las acequias ayudaban a que los vecinos pudieran desaguar la lavadora, el lavaplatos y la ducha, pero luego se empezó a tirar el agua con desechos de los baños a las zanjas. “Nadie quería vivir con el agua servida del vecino de al lado. Entonces, cada vecino empezó a cerrar la acequia y ya por pasaje, en varias calles, se decidió no tener acequia. Eso agravó aún más la situación”, dice Mateluna.
La realidad de Lo Herrera
La exposición sistemática y constante a aguas contaminadas en humanos puede generar patologías que van desde la gastroenteritis y, en casos extremos, hasta la muerte. Los estudios realizados por la empresa depuradora “Depuradoras MSB”, explican que las aguas contaminadas contienen altos niveles de plomo, mercurio y cadmio, que, en su exposición, pueden llegar a ser fatales para los seres humanos. A esto se le agrega que contienen cantidades desconocidas de bacterias y virus como la Cólera o la Hepatitis A, que afectan al sistema digestivo y respiratorio provocando náuseas, vómitos y dolores de cabeza, entre otros síntomas.
Todavía no existen hospitalizados o muertos en Lo Herrera, sin embargo, la salud de las personas del sector ya está expuesta y lo que más les preocupa a los vecinos son los niños. “Es una situación, es obvio que se enferman si conviven los microbios de unos con los otros —dice con preocupación la presidenta de la junta vecinal— creo que nosotros los adultos, al menos los que llevamos más tiempo, ya tenemos anticuerpos”.
Sandra Contreras, de 45 años y madre de cuatro hijos, ha vivido desde los 15 en el sector de Lo Herrera. Dos veces al mes se dedica a asear su casa inundada por el colapso del pozo, tiene que limpiar las duchas, el baño y la cocina, a expensas de exponer a sus niños a grandes cantidades de cloro. “Mis hijos viven enfermos del estómago y cuando los llevo al consultorio, los doctores ya ni preguntan, solo recetan”, dice Sandra, madre de cuatro.
Contreras declara que sus hijos llegan a tomar cuatro medicamentos diferentes para combatir los malestares: “domperidona para las náuseas, dolospam para los temblores, paracetamol para las migrañas y las sales rehidratantes”, detalla. En este último tiempo, el Lysoform y el cloro se han convertido en sus mejores amigos. Con ellos trata de amenizar el ambiente en donde viven, aunque eso le cueste una dermatitis aguda en las manos.
La Municipalidad de San Bernardo ha tomado medidas en el asunto. Desde la llegada de Christopher White a la alcaldía en 2021, el proyecto ha tenido avances y se han dispuesto camiones municipales de procesamiento de aguas servidas para la villa n°59, aunque hoy la solicitud y la demanda hacen que el servicio tenga largas listas de espera, obligando a los vecinos a pensar en otras soluciones. Claudio Cáceres, vendedor del sector, tiene su propia cámara de procesamiento de seis mil litros que mantiene con su experiencia y su bolsillo. “Un camión chico desocupa con suerte la mitad, entonces me veo obligado a pagar otros 85.000 pesos extra para vaciar mensualmente la cámara de agua”, expresa. No obstante, aún no llega al extremo de tirar sus desperdicios a la calle, como otros vecinos, pero comprende que “esta situación es caótica”. Cáceres piensa en las fiestas del 18 y 19 de septiembre, donde debe prepararse para hacer una inversión grande y así recibir a sus familiares y amigos sin preocupaciones.
El proyecto de ley
El proyecto de alcantarillado para Lo Herrera requiere de 23.000 millones de pesos, una cifra alta en contraste con el número de habitantes que, desde un punto de vista económico, resultan beneficiados.
A la fecha, solo hay 4.000 millones garantizados por parte del gobierno regional, mientras que el municipio de San Bernardo está comprometido a buscar el resto de fondos necesarios en entidades estatales y sectoriales, sin embargo, no hay un plazo definido ni garantía de que se vaya a concretar. Por consecuencia, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Serviu), junto con otras entidades, no pueden aprobar la entrega de los recursos necesarios para proceder con la instalación de un sistema de alcantarillado, puesto que dependen de un financiamiento asegurado.
Por otro lado, las etapas del proyecto se ven retrasadas de manera recurrente por observaciones técnicas, falta de documentos, las exigencias de la Superintendencia de Servicios Sanitarios y de Aguas Andinas, y la espera de la Resolución Satisfactoria (RS), que permitirían concluir la carpeta de documentación y proceder con la postulación de financiamiento. Por su parte, fuentes internas de la empresa sanitaria explican que la instalación de alcantarillado depende de las condiciones existentes en el sector y el permiso de factibilidad por parte de la compañía, el cual solo se concede con la aprobación de la Superintendencia y el acceso a los terrenos, más los permisos adecuados, por parte del municipio. En definitiva, el alcantarillado no se ha instalado porque depende de la aprobación de requisitos reguladores, legales y medioambientales.
La desilusión
El presupuesto anual que posee la municipalidad contempla recursos para la mejora de infraestructura sanitaria para la comuna, pero estos son insuficientes para una obra como la que necesita Lo Herrera, razón por la que se recurre a fondos concursables. Ahora, la planta de tratamiento de aguas servidas ubicada en la villa La Estrella caducó debido a la sobrecarga y la mala mantención, por consecuencia, el municipio debe gastar en una solución de emergencia con dinámicas que hacen insostenible un modelo que se pensó como transitorio.
Respecto a recursos económicos, solo en los años 2022 y 2025 se dispuso de un presupuesto para el proyecto. Teniendo como punto de partida el año 2019, se evidencia que no hubo alguna preocupación (monetaria) por materializar un cambio en Lo Herrera.
En términos numéricos, en el apartado de “Proyectos en evaluación / elaboración” del presupuesto anual 2025 de la Municipalidad de San Bernardo, recién se hizo un estimado de inversión de 15 mil millones de pesos. El último presupuesto destinado a esto fue en 2022 con un monto de 4 millones y 574 mil pesos, lo que presenta un gran contraste con el monto total.
El factor de la inversión para el municipio de San Bernardo ha sido controversial, ya que, en su presupuesto anual de 2025, en el apéndice de “proyectos / en ejecución”, está el diseño de ampliación de red de alcantarillado, para el cual se han destinado 120 millones 381 mil pesos. Sin embargo, se pone en duda realmente ¿Qué está en ejecución?
En Lo Herrera esperan impacientes una solución. Teresa Silva es una mujer de tercera edad, ella es abuela de una niña que pasa enferma del estómago y comenta que su esposo está con riesgo de arresto, debido a que optó por empezar a tirar el agua servida a la calle. “Imagínese que se lleven a mi marido preso por esto. Porque no actúan así con el delincuente, con el ladrón. Mi esposo ya tiene 74 años y solo intenta ayudar a nuestra familia”, dice Silva.
Su cotidianidad es comer en una mesa de madera en el patio trasero de su casa. Por debajo de sus pies, pasa una fosa con las aguas de sus vecinos y su casa incluida, cuando esta colapsa, solo les queda subir los pies y aguantar el olor. “La humedad es tanta que se me han desfondado dos pisos con baldosas, las murallas están corroídas y las maderas de los pisos guateadas, no sé cuánto más aguantaremos”, narra.
Lo que viene después
En síntesis, el municipio no posee recursos propios para cubrir la totalidad del proyecto y debe pedir fondos estatales, incurriendo en procedimientos extensos y llenos de requisitos. El compromiso municipal de buscar el dinero no implica que existan reales posibilidades de éxito si la obra no se prioriza. La etapa de revisión técnica puede durar años, y cualquier observación implica volver a ingresar el proyecto, retrasando todos los avances.
Sandra Mateluna, recuerda como desde hace ya un tiempo que ella, en conjunto con otros vecinos, han barajado la posibilidad de convertir a Lo Herrera en una zona autónoma e independiente de San Bernardo. Han averiguado que existe la posibilidad de hacer eso una realidad a través de ciertos procesos, como la realización de plebiscitos. Menciona como varios vecinos de la zona consideran el emanciparse como una opción viable, ya que creen que de esa manera podrá llegar financiación y recursos. “Aquí hay muchos vecinos que piensan en emanciparse y ser una fuerza Independiente para que nos llegue el dinero a nosotros y no a San Bernardo”, dijo. Sin embargo, Mateluna no considera que aquello pueda llegar a concretarse, debido a que son muy pocos habitantes. “La verdad de las cosas, es que uno tiene que saber elegir sus batallas y en esta, yo me quedo hasta el final”, dice la presidenta de la #59 junta de vecinos y pronta madre primeriza, Sandra Mateluna. .
