«Más que falta de eventos, el problema es la falta de visibilidad»

Diego Uribe

«Más que falta de eventos, el problema es la falta de visibilidad»

El periodista y corredor reafirmó su lugar entre los nombres destacados del atletismo nacional al consagrarse tricampeón de los 10K en la nueva edición de la Maratón de Santiago. Para él no es solo una carrera, sino también un punto de quiebre en su trayectoria. «Esta maratón es muy simbólica, porque es correr frente a tu gente, en tu ciudad, y demostrar todo lo que uno ha trabajado”, dice a Doble Espacio.


Cada año, la Maratón de Santiago reúne a miles de familias y convierte la capital en una gran pista urbana. Pero para Diego Uribe, tricampeón en la categoría de 10 kilómetros -y que renovó su liderazgo en esta nueva edición-, no es una competencia más, sino un punto de retorno, reafirmación y memoria: fue en estas mismas calles donde, como adolescente, forjó sus inicios como atleta.

Uribe comenzó a correr a los 15 años, casi por casualidad, tras dejar el tenis. Fue un amigo del colegio quien lo llevó a probar atletismo. Y desde entonces no se detuvo. Con el paso del tiempo, el periodista fue profundizando su vínculo con el atletismo, hasta encontrar la prueba que mejor se ajustaba a sus condiciones: las distancias largas y el entrenamiento de resistencia. Esa búsqueda lo llevó a consolidarse y, en 2018, a integrar por primera vez la selección chilena sub-23. El campeonato sudamericano en Ecuador marcó un antes y un después: obtuvo medalla de bronce y comprendió que tenía condiciones para ir más allá. “Ese fue un punto bisagra, pensé: me puedo dedicar a esto, darle una oportunidad real”, recuerda.

El cambio definitivo vino en 2023, cuando batió el récord chileno de 3 mil metros en Bélgica, en medio de una gira europea donde compartió pista con atletas que antes solo admiraba por televisión.

Mientras su carrera atlética crecía, Uribe cursaba la carrera de Periodismo en la Universidad de Chile. Lejos de ser una carga, esa doble vida lo fortaleció: fue campeón universitario, tuvo el respaldo institucional para entrenar y competir, y usó la carrera como un canal para profundizar en el deporte. Su memoria de título, de hecho, fue un podcast sobre la vida oculta de los atletas de élite. “Siempre traté de unir ambas cosas. Me resultó natural, porque estaba inmerso en ese mundo”, recuerda.

— ¿Qué significa para ti correr en la Maratón de Santiago?

— La verdad es que la Maratón de Santiago siempre tiene algo especial. Es la gran fiesta del running en Chile: la ciudad prácticamente se detiene por completo para vivir este evento. Para nosotros (los atletas) tiene un significado muy particular y se convierte en una de las fechas más importantes del año. En lo personal correr en casa y con mi gente le da sentido a todo. Es un evento que reúne a corredores de todo el país y del extranjero, y eso te da un fuerte sentido de pertenencia. Ya la he corrido tres veces y me ha ido bien, así que siempre me motiva volver, mostrar mi mejor versión. Además, me encanta cómo la energía del running toma la ciudad ese día: todos están en las calles, ya sea corriendo o apoyando, y eso se siente muchísimo.

—¿Qué esperabas de tu participación en la edición 2025?
—Reafirmar todo lo que he venido logrando. Ya había ganado en 2023 y 2024, así que repetir el triunfo era demostrar que no es casualidad. Quería dejar claro que en Chile también se puede correr fuerte y competir en serio. Esta maratón es una vitrina, no solo para los atletas, sino para que más gente conozca este deporte. Además, correr en casa, con la ciudad volcada al running, siempre tiene algo especial.

—¿Qué tan importante es para ti que estos eventos sirvan como vitrina para el atletismo en Chile?
—Yo creo que sirve para que la gente conozca más este deporte y las distancias como el 10, 21 y 42K. No se muestran mucho en la televisión, más allá de eventos como los Panamericanos o Sudamericanos. Y claro, esos tuvieron un boom con Santiago 2023, pero extender eso a otros eventos también es importante. Cuando se muestran por televisión, la gente los ve, va a la calle o al estadio. Continuar ese legado es clave.

— Como atleta, ¿crees que en Chile hacen falta más eventos deportivos de alto nivel, como la Maratón de Santiago?
— Totalmente. Más que la falta de eventos, creo que el gran problema es la falta de visibilidad. Hay instancias importantes, como los Juegos Deportivos Nacionales que son como unos Panamericanos chilenos y los Campeonatos Nacionales de Atletismo, pero casi no se transmiten. Este año, por suerte, se mostró el Grand Prix Orlando Guaita y el Continental Tour, que son torneos clave en el calendario. Ese es el camino: mostrar lo que ya existe. Santiago 2023 dejó claro que si se transmite, la gente lo ve. El interés está, solo falta comunicarlo bien. Finalmente creo que si logramos hacer más eventos con la misma calidad de Maratón de Santiago o de los juegos, mejor aún. Eso también llevaría a que se comuniquen mejor. Pero para partir, se puede hacer mucho a nivel comunicacional con lo que ya tenemos.

“Hay una energía muy bonita” en la Maratón

— Quisiera ir al origen de tu vínculo con la Maratón: ¿cómo fue la primera vez que corriste?

—Me acuerdo que todo partía desde una base bien clara. Yo venía del mundo de la pista, que es finalmente lo que entreno y a lo que me he dedicado siempre. Entonces, la maratón, ese tipo de eventos en calle, siempre los veía un poco más lejanos. Tenía amigos que corrían, conocidos que participaban, y siempre me hablaban muy bien del evento, de lo bacán que era. Pero la verdad es que a mí no me llamaba mucho la atención. No era lo mío. Nunca fui mucho de correr en calle, lo mío era la pista, la velocidad, otro enfoque.

Pero recuerdo que en 2022 vi la maratón por televisión, y esta vez me detuve a ponerle atención. Algo me hizo clic. Dije: “Está bueno esto… el próximo año quiero correr”. Y fue así que decidí inscribirme para el 2023. Esa fue mi primera vez. Lo tomé sin presión, totalmente relajado, porque no era mi especialidad. Fui con la idea de probarme, de ver cómo me sentía. Sabía lo que tenía que hacer, tenía claro el plan para la carrera.

—¿Sentiste que ahí empezó algo especial con este evento?
—Y bueno, resultó que me fue bien. Pude mantenerme firme en la parte final de la carrera, que es donde más se sufre, y ahí pude aprovechar lo más fuerte que tengo, que es el remate. Todo ese trabajo de velocidad que traía de la pista me ayudó mucho.

Fue ahí cuando empecé a agarrarle el gustito a la Maratón de Santiago. Me gustó la experiencia, me gustó el ambiente, y además ese mismo año, en 2023, terminé ganando. Después, en 2024, empezó a generarse un cariño distinto, más profundo, más emocional.

Además, todo lo que rodea al evento es increíble. La gente vibra con la carrera, te reconocen, te piden saludos, te felicitan. Hay una energía muy bonita. Y también está el tema de la vitrina: a nivel comunicacional, la maratón le da un espacio a los atletas que ojalá existiera durante todo el año. Esa visibilidad, ese respeto, esa conexión con el público… eso es algo que valoro muchísimo. Por todo eso, hoy puedo decir que es un evento que me encanta, que me motiva, y que ojalá se pudiera replicar en muchas otras carreras y eventos deportivos en Chile.

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