En octubre del 2019 durante el estallido social abrió Chueca Bar, un lugar pensado como espacio de encuentro para la disidencia sexual, en especial para las lesbianas. En poco tiempo y a pesar de las dificultades propias de la pandemia, se ha convertido en uno de los bares más populares en Santiago. Con una carta de tragos y comida, amplia y variada, han hecho de la esquina de Condell con Rancagua, la intersección más lésbica de la ciudad.