Gaspar Corrales, el primer chileno que será juez de gimnasia artística masculina en los Juegos Olímpicos de la Juventud
El kinesiólogo y entrenador de la Universidad de Chile evaluará a las futuras promesas de este deporte en Dakar 2026. “Espero que algún día mi caso deje de ser una excepción y que muchos jueces chilenos puedan llegar a esta instancia internacional”, comenta.
La primera vez que Gaspar Corrales (29) entró a un gimnasio no fue por decisión propia. Desde pequeño pasaba el día colgándose de barras y haciendo volteretas, así que sus padres, convencidos de que la gimnasia artística era el deporte indicado para él, lo inscribieron en un taller cuando tenía ocho años. “Me tuvieron que arrastrar, yo no quería ir”, dice entre risas.
Dos décadas después, ese niño que llegó obligado a su primera clase viajará en octubre a Senegal como el primer juez chileno de gimnasia artística masculina en participar en unos Juegos Olímpicos de la Juventud, un reconocimiento que lo instalará entre los encargados de evaluar a las promesas de esta disciplina.
Corrales es kinesiólogo titulado de la Universidad de Chile (UCh) y juez internacional categoría 3 de la World Gymnastics —ex Federación Internacional de Gimnasia (FIG)—. A lo largo de su carrera ha participado como juez en eventos como el Panamericano de Santiago 2023 y la Copa del Mundo 2026 en Antalya, Turquía.
También ha construido una destacada carrera como entrenador. En 2021, impulsó oficialmente la creación de la selección de gimnasia artística de la UCh, que hoy dirige en las ramas masculina y femenina. Bajo su conducción, el equipo universitario suma tres títulos nacionales consecutivos y, en 2025, integró el cuerpo técnico que representó a Chile en los Juegos Mundiales Universitarios de Rin-Ruhr, Alemania.
“Para mí, la gimnasia es una forma de vivir la vida. He practicado muchos deportes, pero nada ha podido enseñarme y llenarme tanto como esta disciplina. Mi filosofía como juez, entrenador y atleta es compartir todo lo que este deporte me ha entregado”, reconoce.
En la gimnasia artística masculina los deportistas compiten en seis aparatos —suelo, arzones, anillas, salto, barras paralelas y barra fija—. Y aunque suele ser un trabajo poco visible para el público, el rol de un juez resulta determinante. Mientras algunos especialistas califican la dificultad de las rutinas, otros —como será el caso de Gaspar en Dakar 2026— evalúan la ejecución, es decir, descuentan puntos por cada error técnico cometido.
Su nominación marca un precedente para la gimnasia artística chilena. Hasta ahora, solo una jueza nacional —Melany Cabrera en Buenos Aires 2018— había participado en los Juegos Olímpicos de la Juventud, pero en la rama femenina. La presencia de Corrales y de Verónica Villalobos en Dakar 2026 evidencia, a su juicio, que “Chile comienza a consolidar una nueva generación de jueces con proyección internacional”.
Dakar 2026: un hito para la gimnasia chilena
Cuando comenzaron a circular los criterios para designar a los jueces que asistirán a Dakar 2026, Gaspar Corrales sabía que tenía posibilidades, pero prefería mantener la cautela. El proceso era altamente competitivo: solo podía asistir un juez por país y, además de la experiencia internacional, influían factores como el rendimiento obtenido en las evaluaciones oficiales de la FIG y el límite de edad establecido para estos Juegos — máximo 36 años—.
—¿Cómo te enteraste que ibas a ser juez en Dakar 2026?
—Sabíamos que había una posibilidad, pero no había ninguna confirmación. Un día me escribió el gerente técnico de la Federación para decirme que había llegado mi nominación. Al principio no lo podía creer. Recién cuando recibí el correo oficial y vi la invitación entendí que era real. Ahí no hubo mucho que pensar, acepté de inmediato y fui muy feliz.
Corrales obtuvo su primera licencia como juez nacional en 2017, a sus 20 años. Luego, en 2021, alcanzó la certificación internacional. Desde entonces ha participado en campeonatos sudamericanos, Juegos Bolivarianos, Juegos Panamericanos y Copas del Mundo. “Siempre me gustó evaluar. Me encantaba tratar de encontrar los descuentos y entender el Código de Puntuación para ayudar tanto a mis rutinas como a las de mi equipo”, destaca.
En Dakar 2026 ejercerá como juez de ejecución, una función que consiste en evaluar la calidad técnica de las rutinas y aplicar las deducciones correspondientes. Sin embargo, no conocerá el aparato que deberá calificar hasta pocos días antes del inicio de la competencia, cuando la organización distribuya a los jueces entre las distintas pruebas. “Mi aparato favorito es paralelas. Sería increíble que me toque evaluar ese”, reconoce.
Los Juegos Olímpicos de la Juventud también serán distintos a cualquier otro torneo al que haya asistido. La organización proyecta incorporar competencias mixtas por equipos, una modalidad que busca hacer la gimnasia más dinámica y atractiva para el público. Lejos de mostrarse reticente frente a los cambios, Corrales enfatiza en que “si el deporte se queda estático, es difícil atraer más personas. Probar nuevas modalidades puede ser muy positivo tanto para los espectadores como para quienes participamos desde adentro”.
—¿Hay algún país o gimnasta que tengas especial interés en observar?
—Más que un país específico, me entusiasma mucho ver el desarrollo de África. Estos son los primeros Juegos Olímpicos que se realizan en ese continente y creo que será una gran oportunidad para conocer cómo está creciendo la gimnasia allá. También quiero ver a las futuras figuras de Asia y Europa, porque probablemente muchos de ellos estarán en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Más allá de la competencia, hay otro aspecto que lo entusiasma: conocer por primera vez África. “Yo creo que Senegal es un país al que nunca hubiera podido ir si no fuera por esta oportunidad. Estas son algunas de las puertas que te abre la gimnasia y le intento transmitir a mis deportistas”, enfatiza.
—¿Crees que Chile tendrá representación en la competencia de gimnasia?
—Hasta donde sé, se postularon dos gimnastas, Matías Martínez y Arturo Rossel, pero todavía no se da a conocer el resultado. Sería increíble que al menos uno pudiera clasificar, porque una experiencia así puede marcar el desarrollo de un deportista y también de la gimnasia artística chilena.
¿Chile 2030?: una oportunidad para consolidar el legado deportivo
Mientras se prepara para vivir el mayor desafío de su carrera como juez, Gaspar Corrales también observa con atención otra posibilidad que podría marcar un antes y un después para el deporte nacional: la candidatura de Chile para organizar los Juegos Olímpicos de la Juventud 2030, donde compite contra Tailandia y Paraguay.
Según explica, “cada vez que un país recibe un megaevento deportivo, crecen las instalaciones, el equipamiento, la formación de atletas y también aumenta el interés de los niños por practicar deporte. Ese es el legado más importante”. Y agrega: “No tengo dudas de que Chile puede organizar unos Juegos Olímpicos de la Juventud. El Panamericano de Santiago 2023 demostró que contamos con la capacidad de gestión, la infraestructura y las personas para sacar adelante un evento de ese nivel”.
Durante años, la gimnasia masculina chilena estuvo asociada casi exclusivamente a la figura de Tomás González, finalista olímpico en Londres 2012 y Río de Janeiro 2016. Hoy, sin embargo, Corrales sostiene que el panorama cambió.
—¿Crees que la gimnasia chilena masculina está viviendo un buen momento?
—Sí. Tenemos un equipo muy competitivo y resultados que antes parecían impensados a nivel internacional. Pero también hay desafíos importantes. Necesitamos un plan de desarrollo nacional que acompañe a los deportistas desde pequeños hasta la élite y más apoyo para formar entrenadores. Muchas veces todo depende del esfuerzo individual, y si queremos seguir creciendo, ese trabajo tiene que convertirse en una política de largo plazo.
Además, comenta que hoy no existe un sistema permanente que permita formar, evaluar y proyectar nuevos jueces. “Falta apoyo para que más personas puedan especializarse. Los cursos internacionales son completamente autofinanciados y pueden costar más de mil quinientos dólares entre inscripción, viaje y alojamiento. Si existieran becas o un programa de desarrollo, podríamos formar muchos más jueces y eso terminaría beneficiando a toda la gimnasia chilena”, enfatiza.
A lo largo de los años Gaspar ha combinado la competencia, el entrenamiento y la kinesiología, convencido de que todas esas áreas se complementan para hacer crecer el deporte. Por eso, cuando se le pregunta cuál es su mayor objetivo profesional después de Dakar 2026, la respuesta ya no se limita a seguir acumulando campeonatos internacionales.
—¿Cómo ves tu carrera profesional en un futuro?
—Quiero hacer un magíster, conocer cómo trabajan otros países y algún día crear mi propio club. Me gustaría construir un lugar donde la gimnasia sea exigente, pero también cercana y formativa, donde las personas disfruten entrenar y se enamoren del deporte como me pasó a mí. Por otro lado, espero que algún día mi caso deje de ser una excepción y que muchos jueces chilenos puedan llegar a unos Juegos Olímpicos.
