Tres y Cuatro Álamos: Sitio de memoria firma inédito acuerdo para albergar a compañía de teatro 

Tres y Cuatro Álamos: Sitio de memoria firma inédito acuerdo para albergar a compañía de teatro 

A comienzos de diciembre se firmó el convenio que llevará a la compañía Perro Viejo al sitio que, desde enero de 2024, está desocupando las instalaciones que se utilizaban como centro de detención de menores. El objetivo es acercar la memoria a nuevas generaciones de jóvenes, golpeadas por el negacionismo, a través del arte y la pedagogía teatral promovida por los nuevos residentes de calle Canadá en la comuna de San Joaquín. 

Por Antonia Moreno

 

Una nublada mañana de diciembre, la Corporación Cultural Tres y Cuatro Álamos —en proceso a convertirse oficialmente en sitio de memoria desde inicios de 2024— dio un inédito paso en dirección a preservar la memoria y alcanzar nuevas generaciones. A las diez en punto del sábado 6 de diciembre, se firmó el convenio entre Tres y Cuatro Álamos y la compañía de teatro Perro Viejo, siendo ésta la primera organización teatral en funcionar en un sitio de memoria.

 

Para la inauguración del acuerdo, la corporación organizó la Feria por el Derecho a la Memoria, que además contó con la presencia de organizaciones territoriales, otros sitios de memoria, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y el alcalde de San Joaquín —comuna que alberga al sitio de memoria—, Cristóbal Labra. 

 

La ceremonia comienza con “Gestos de pájaro”, una obra de la compañía Perro Viejo que combina música, actuación vocal, corporal, marionetas y compartir con el público, sello característico de sus obras callejeras. Esta presentación es una muestra del trabajo de la agrupación y un adelanto de cómo pretenden ampliar el público del sitio de memoria a través del arte, principalmente a generaciones jóvenes.

 

Tres y Cuatro Álamos se encuentra en la pequeña calle Canadá, a la altura del 3000 de Vicuña Mackenna de la comuna de Santiago. Este recinto operó —entre 1974 y 1976— como centro de detención y tortura durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, y recibió a más de 6 mil presos políticos. Carabineros custodiaba Tres Álamos, que estaba reconocido como lugar de detención y se permitían visitas a los presos. Cuatro Álamos, en cambio, era un centro clandestino controlado por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) al que muchos presos llegaban incomunicados. Muchos de ellos hoy son detenidos desaparecidos. 

 

Desde 1990, el sitio de memoria es utilizado como centro de detención de menores, una lucha que aún no termina para la Corporación Tres y Cuatro Álamos. Para ellos es inexplicable que  un lugar con tanta historia y tan crucial para la memoria esté condenado a seguir siendo una cárcel. 

 

En enero de 2024 comenzó gradualmente el “desalojo” del centro de detención, y hasta ahora se han entregado edificios, un patio y la concesión a largo plazo del sitio de memoria para la Corporación Tres y Cuatro Álamos. Hoy se encuentran en una parte muy especial de su lucha. Parte de ella es resignificar el espacio a través del arte.

 

 

Marionetas, máscaras, música, teatro corporal y marginal. La compañía de teatro Perro Viejo lleva más de 26 años de trayectoria. Se creó inicialmente con el objetivo de dar talleres de teatro a gente en riesgo social, enfocándose en montajes callejeros para volcar las vivencias de los habitantes del sector hacia el arte. Con residencia artística en San Joaquín, Perro Viejo lleva más de una década trabajando constantemente con Tres y Cuatro Álamos, a través de eventos, talleres y presentaciones. 

 

“Cuando quieres humanizar un sitio maltratado por el horror, porque fue una aberración haberlo convertido en centro de detención de menores, humanizarlo con el arte es muy importante, a través de acercarse a las organizaciones sociales”, explica Feliz Madariaga, vicepresidente de la corporación.

 

Después de la gran performance que inauguró la feria por la memoria, los artistas se dan el tiempo de compartir entre ellos y con los asistentes a la feria, en un stand con llamativas marionetas de obras anteriores, recursos fotográficos y libros de su historia.

 

—Para nosotros es totalmente importante la memoria, los sitios y las personas que lo componen y mantienen viva la historia de nuestro país. Es emocionante tener la oportunidad de trabajar en conjunto —cuenta un muy cansado Eduardo Llanquihue, fundador de Perro Viejo, bajando del escenario.

 

Dice que el teatro genera una profunda conexión con la memoria. En la obra inaugural, Llanquihue estuvo descalzo en el escenario. Al bajar, se le acercó un detenido que estuvo en Tres y Cuatro Álamos, porque le recordó a un detenido al que le decían “el pata pelá”.

 

—Quedas con la sensación que está cargado no solo con una carga violenta, negativa, triste inolvidable, sino también un rayo de esperanza, un halo de justicia puede ser, esperando respuestas y esperando responsables. Estoy muy feliz de que la compañía perro viejo se haga parte del trabajo este 2026 con la Corporación —agrega Llanquihue. 

 

 

El alcalde de San Joaquín, Cristóbal Labra, valoró el trabajo de la compañía Perro Viejo y señaló que este proyecto “contará con todo el apoyo de la municipalidad”. Esto demuestra la relevancia que tiene para los presentes un elemento central de la propuesta: incentivar la memoria en nuevas generaciones, afectadas por un alza del negacionismo en los últimos años.

 

Por ejemplo, según la encuesta Bicentenario UC de 2024 —enfocada en jóvenes— un 39% está de acuerdo en que, en algunas circunstancias, un gobierno autoritario es preferible a uno democrático. 

 

En palabras del director del INDH, Yerko Ljubetic, presente en la inauguración, el objetivo es que “la memoria sea una antorcha que pase de una generación a otra”, y destaca que “incorporar aquí en Tres y Cuatro Álamos el teatro como expresión que involucre a otra gente, que atraiga a otro público, va precisamente en esa línea de pasar la antorcha, el conocimiento y el compromiso a las nuevas generaciones”.

 

Claudio Orellana, aparte de ser fundador y director de la compañía Perro Viejo, es pedagogo teatral y ha sido docente de distintas universidades, con cátedras sobre cómo llevar el teatro y la expresión corporal a gente de todas las edades. Precisamente la pedagogía teatral ha sido un punto central en la labor de su compañía, lo que la convierte en la candidata idónea para acercar la memoria a los jóvenes, con quienes han trabajado cercanamente. 

 

—Estamos muy preocupados de que estos lugares traigan gente, traigan jóvenes, que los sitios de memoria no son solo un tema de hablar de derechos humanos sino que es de hablar de memoria en general; de cómo reconstruimos el tejido social a través de nuestras memorias —explica Orellana.

 

Es en esa reconstrucción que la cultura juega un papel crucial, pero Orellana acusa que incluso los movimientos contraculturales se han mediatizado y hegemonizado. “Hace 25 años ya nos declarábamos teatro marginal. Residir en una cárcel de menores, dentro de un sitio de memoria, es algo muy consecuente con nuestra compañía. Nosotros hoy seguimos siendo lo mismo y estamos en esta trinchera, que es el sitio de la memoria, el lugar donde la historia no quiere solo ser pasado sino quiere ser presente, quiere justicia, reivindicación”, explica.

 

Aunque extiende la defensa de los Derechos Humanos a otras dimensiones: “Chile tampoco es un país que haya avanzado en justicia social, en distribución de la riqueza equitativamente, en un montón de cosas, Nosotros creemos que como artistas tenemos que seguir haciendo y diciendo eso, y desde Tres y Cuatro Álamos es más potente”.

 

Y vaticina que, “por cómo viene” el futuro, su mensaje va a ser mucho más potente.

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