Restauración de Fuente Alemana reabre debate sobre rol público de monumentos nacionales
Con más de 100 años de edad y ubicada en el Parque Forestal, el monumento de la Fuente Alemana es una celebración a la riqueza y al orgullo nacional. Sin embargo la escultura fue recientemente vandalizada, a menos de 24 horas de un extenso proceso de restauración, dejando ver la incierta situación en la que se encuentran los monumentos públicos. Arquitectos coinciden en que el objetivo es avanzar hacia “un mayor respeto a la propiedad pública”.
Por Luis Coromer Palacios
El pasado viernes 17 de octubre se reinauguró en Santiago el monumento de la Fuente Alemana en el Parque Forestal, tras más de un año de trabajos de restauración que contemplaron “la limpieza profunda de la escultura, la eliminación de grafitis, la recuperación de elementos originales en bronce y piedra, y la remoción de residuos biológicos y químicos acumulados durante décadas”.
La ceremonia contó con la presencia del presidente de Metro —institución que promovió los arreglos—, el gobernador metropolitano Claudio Orrego y el alcalde de Santiago, Mario Desbordes. “La invitación más importante es a cuidar el monumento. El deterioro puede ser medioambiental, como nos planteaba el restaurador, pero muchas veces el más grave proviene de la mano del hombre”, dijo el jefe comunal antes de concluir la ceremonia.
Sin embargo, la alegría fue breve: a la mañana siguiente, para el sexto aniversario del Estallido Social, el monumento —donado por la comunidad alemana en 1912 para conmemorar el centenario de la República— amaneció nuevamente vandalizado. Y aunque hoy el gobierno regional (GORE) mantiene limpia la escultura, lo cierto es que su reinauguración —y posterior grafiteado— abrió el debate sobre el rol de los monumentos en el espacio público.
La idea de restaurar la Fuente Alemana comenzó gracias a Metro de Santiago, desde donde se tomó la decisión como una medida medioambiental por la construcción de la Línea 7. Esto, explican desde la Municipalidad de Santiago, es algo que suelen hacer para compensar los efectos negativos que producen sus construcciones.
“Metro entonces decidió licitar. Hubo muchos participantes, incluso nosotros recomendamos algunos, pero terminó ganando la oficina de Patricio”, dice Aldo Roba, arquitecto de la Municipalidad de Santiago desde hace 41 años que estuvo presente en la restauración. Así comenzó el proceso colaborativo entre muchas más instituciones como la Municipalidad, el Gobierno Regional Metropolitano (GORE) e incluso el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN).
El trabajo fue largo: más de un año y medio. Las reuniones entre organizaciones eran constantes, pero el equipo de Principios Patrimonio, una empresa dedicada al tratamiento de patrimonio arquitectónico, tomó el desafío y su restauración fue inaugurada el pasado 17 de octubre de este año.
Pese a que esto fue un hito digno de celebración para múltiples organismos, la alegría fue cortada abruptamente en menos de 24 horas después, cuando el monumento amaneció nuevamente grafiteado.
“Un enfermo incapaz de pedir ayuda”
La oficina de la empresa de Patricio Massardo, Principios Patrimonio, se encuentra en Providencia, casualmente a unos 15 minutos caminando de su último trabajo: la restauración de la Fuente Alemana. Para él, la escultura es una de las más emblemáticas de Chile y no tiene nada que envidiarle a la Fontana di Trevi en Roma, y eso es algo que desea que la gente también vea.
Según el arquitecto, la fuente —como otros monumentos— es parte del espacio público, por lo que están dirigidos a las personas que lo habitan y que conviven con ellos, y esa fue una de las máximas a seguir durante el trabajo.
—Es importante entender que lo que hicimos fue para acercar la obra a las personas. No nos importa que el trabajo quede bonito, sino que la gente entienda el significado de lo que se está haciendo y vea un valor en eso— afirma el restaurador.
Aunque esta intervención tuvo un mayor desafío, ya que el monumento se encontraba en peor estado frente a otras restauraciones: “Cuando ves una foto de cómo se veía antes, ves un monumento gigante. Pero cuando nosotros lo tomamos, lo vimos totalmente disminuido, porque hoy la gente no sabe su significado (…) vimos en él a un enfermo incapaz de pedir ayuda y que pronto iba a desaparecer”, relata Massardo.
Su equipo de trabajo incluyó a más de 20 personas, entre las que incluso había gente sin hogar.
El monumento —explica Massardo— fue creado con el objetivo de ser recorrido, interactivo y disfrutable para la ciudadanía, y eso fue lo que Principios Patrimonio buscó replicar con su “intervención”. Lo primero que hicieron fue recuperar las escaleras, el anillo perimetral, limpiar los grafitis y lidiar con las “más de 1500 fisuras” detectadas.
Otro punto primordial del trabajo fue el tratamiento del bronce, ya que buscaron respetar el envejecimiento diferenciado de la escultura, porque cada parte se ve diferente debido a la oxidación y contacto con el entorno. Como consecuencia, algunas zonas adquirieron colores distintos a las de otras.
—Queríamos que el monumento se viera viejo. Esta obra tiene 110 años, y queríamos que luciera esos 110 años. Que el paso del tiempo sea un valor y no un desgaste (…) es casi como si fuera un adulto mayor que muestra la belleza de sus arrugas envés de esconderlas.
Esta mentalidad estuvo presente durante todo el trabajo, e incluso tomaron la decisión de mantener algunos “piquetes” menores en la escultura. “Trabajamos lo mejor posible su restauración, pero la muerte también es parte de la vida del monumento, y quisimos replicar eso”.
Sin embargo, hubo un trabajo mayor en el báculo del dios Mercurio que se encontraba roto, por lo que a través de un escáner y una impresora 3D pudieron recrear las partes faltantes y agregarlas. Las escaleras que se encontraban muy dañadas también fueron reparadas, pero manteniendo su estilo “ruinoso” a la vista.
Aldo Roba también agrega que la pintura producto de los grafitis en la estatua fue una gran dificultad. “Quitarle una pintura de aerosol a una piedra porosa es muy complicado, porque el spray se mete en el interior de la piedra, por lo que la limpieza tuvo que ser muy profunda”, dice Roba.
Tras más de 40 años trabajando en la Municipalidad de Santiago, Aldo Roba está por jubilarse. A lo largo de su trayectoria también participó , en la restauración del año 2010 hecha por el Taller Montes Becker a la Fuente.
Sobre ambas restauraciones, Roba dice “fueron bastante parecidas, pero Patricio se encontró con muchos más grafitis” en esta ocasión.
—Antes no había un vandalismo tan exacerbado como ahora, en la actualidad esa problemática es mucho más fuerte— dice Roba.
“Nadie llega a su casa a quebrar las ventanas”
Para Patricio Massardo los monumentos públicos se encuentran en un territorio de batalla, donde los grafitis contaminan y ensucian a las esculturas. Sin embargo, también destaca que son una forma de expresión, y mientras no haya una sociedad “más tranquila” esa lucha seguirá presente.
Respecto a la reciente vandalización, el restaurador también se mostró desconcertado de que ocurriese, deseando que hubiera una mayor seguridad y control. “Fue una pésima estrategia inaugurarlo un día antes del (aniversario del) estallido social. Desconozco qué pensaron, pero creo que nadie esperaba una vandalización”, agrega el arquitecto.
Debido a esto, el alcalde Mario Desbordes, anunció varias medidas como; por ejemplo, una reja que cubra a la Fuente Alemana. Sin embargo, Massardo espera que dure poco y sea una medida temporal. “Entiendo que la intención es cuidar el monumento, pero me gustaría que toda la sociedad lo entendiera, y que así las medidas fueran diferentes”, admite el restaurador.
También afirma que, si dependiera de él, le gustaría desplegar mayor control territorial, por medio de autos de seguridad conectados a Carabineros de Chile, o bien mayor personal alrededor de la obra. Aunque entiende que los recursos están puestos en prioridades más importantes, como la delincuencia.
En relación a esto, Aldo Roba reconoce el grafiti como una “problemática forma de expresión”, pero que, en el caso reciente de la Fuente Alemana, dicha vandalización tuvo un objetivo más bien “mediático”. “Tal vez cometimos un error al dejarla tan descubierta justamente el día de la inauguración. Pero si te fijas bastó solo un grafiti para que el suceso se cubriera en todos los medios de comunicación, que era probablemente el objetivo de quien lo hizo, ya que después no la siguieron rallando”, dice Roba.
Efectivamente, hoy la Fuente Alemana se encuentra completamente limpia, gracias a que el GORE se ha encargado de cuidarla, lo que Roba destaca como “algo muy efectivo”.
¿Está de acuerdo con instalar una reja en el monumento?
—De hecho, yo diseñé la reja—afirma Roba.
¿Para cuándo estaría lista?
—Yo creo que como para mayo o junio del próximo año, antes no porque los procesos de licitación son lentos.
¿Y qué opina realmente de la reja?
—Mira, aquí (en la municipalidad) estamos todos en la misma línea, el alcalde incluido, que, si bien no nos parece buena idea encerrar monumentos públicos, eventualmente si pasa esta ola de vandalismo, podríamos sacar la reja. Es como una vacuna, cuando la enfermedad está presente uno la usa, pero cuando dicho peligro se mitiga ya no es necesario ponerse la dosis.
¿Y cree que será suficiente?
—No es una reja con alambre de púas, así que si alguien la quiere escalar lo va a lograr. Pero por lo menos daremos una señal de que se debe proteger la reja. Este no es un mensaje para los bandidos, sino para la comunidad.
Pese a todo, el restaurador Patricio Massardo cuenta con una mirada optimista, ya que él asegura que nos encontramos en una etapa de “transición”, y prueba de eso es que la Fuente Alemana no ha vuelto a ser rayada, e incluso las personas la protegieron y reclamaron el acto en redes sociales.
Con todo, Massardo cree que se abrirá una nueva era para los monumentos, y pese a que “habrá algunos cercados o encerrados, pero también otros más abiertos a la comunidad, y espero que sean estos últimos los que terminen ganando”, explica.
“¿Cuando le hago daño a una obra es porque no estoy entendiendo que dicho monumento también es mío (…) Nadie llega a su casa a quebrar las ventanas de su hogar”, dice Massardo.
Aldo Roba se muestra menos convencido ante eso, porque él afirma ver todo tipo de daños en su experiencia en la Municipalidad. Sin embargo, aún piensa que habrá un cambio en el futuro, sólo que aún falta bastante.
“Yo tengo fe de que iremos hacia una sociedad más parecida a lo que era hace algunos años, donde había un mayor respeto por la propiedad pública. No creo que sea fácil, pero algún día llegará. Es por eso que, en este sentido, la aprobación de este proyecto fue también una apuesta hacia el futuro”, concluye Roba.
